Principio de los vasos comunicantes
Los vasos comunicantes son recipientes interconectados en los que un líquido, en equilibrio hidrostático, se sitúa al mismo nivel en todos los ramales, siempre que la presión en la superficie libre sea la misma y el fluido tenga densidad constante.

Imagina dos recipientes unidos por un tubo y llenos con el mismo líquido de densidad \( d \). Aunque tengan formas distintas, el comportamiento del fluido viene determinado por las leyes de la hidrostática.
Si ambos están abiertos al aire, la presión en la superficie libre \( p_0 \) es igual en los dos. En estas condiciones, el líquido se estabiliza a una misma altura \( h \).
¿Por qué el nivel se iguala?
La clave está en cómo varía la presión dentro de un fluido en reposo. La relación fundamental es:
\[ p = p_0 + dgh \]
Esta expresión indica que la presión aumenta con la profundidad. A una misma profundidad \( h \), la presión es la misma en cualquier punto del fluido.
Por eso, en los vasos comunicantes, la presión en el fondo de ambos recipientes es idéntica. Al no existir diferencia de presiones, no hay fuerzas que provoquen movimiento, y el líquido permanece en equilibrio.
¿Qué ocurre si los niveles son distintos?
Si inicialmente los niveles no coinciden, las profundidades \( h \) en cada ramal son diferentes.

En este caso, la presión en el fondo ya no es la misma. En el recipiente donde el nivel es mayor, la presión también es mayor:
\[ p_1 = p_0 + dgh_1 \]
\[ p_2 = p_0 + dgh_2 \]
Esta diferencia de presión genera una fuerza que empuja el fluido desde el recipiente con mayor nivel hacia el otro.
El líquido fluye hasta que se alcanza una nueva situación de equilibrio, en la que las presiones vuelven a ser iguales:
\[ p_0 + dgh_1 = p_0 + dgh_2 \]
Dado que \( d \), \( g \) y \( p_0 \) son iguales en ambos recipientes, se obtiene:
\[ \require{cancel} \cancel{p_0} + \cancel{dg}h_1 = \cancel{p_0} + \cancel{dg} h_2 \]
De donde se deduce:
\[ h_1 = h_2 \]
Es decir, el sistema evoluciona hasta que el líquido alcanza el mismo nivel en ambos recipientes.

Nota. Este principio está presente en numerosos sistemas reales. Por ejemplo, el agua en redes de abastecimiento, depósitos conectados o tuberías tiende a distribuirse de forma que los niveles se igualen de manera natural.
Ejemplo práctico
Consideremos dos recipientes de distinta forma conectados por la base.
Al inicio, el nivel del agua es de 20 cm en el primer recipiente y de 10 cm en el segundo.

La presión en el fondo del primer recipiente es mayor ( \( p_1 > p_2 \) ), por lo que el agua comienza a desplazarse hacia el segundo.

El flujo continúa hasta que se alcanza un nivel común, por ejemplo 17 cm.

Este resultado muestra un hecho importante: la forma del recipiente no influye en el nivel final. Lo que determina el equilibrio es la igualdad de presiones.
Nota. El nivel final depende de la cantidad total de líquido y de la geometría de los recipientes. Solo coincide con la media de los niveles iniciales si ambos recipientes tienen la misma sección transversal. En este ejemplo, el recipiente con mayor nivel inicial también es más grande, por lo que el nivel final (17 cm) queda más cerca de 20 cm que de 10 cm. Si los recipientes fueran idénticos, el nivel final sería 15 cm, es decir, la media de los valores iniciales.
Este mismo razonamiento puede extenderse a sistemas más complejos con varios recipientes interconectados.